viernes, 29 de marzo de 2013

Un año sin ser librera

Hoy hace exactamente un año deje de ser librera.

Me despedí de Continuarà y me fui de vacaciones a la Alcarria Madrileña (exactamente a 8 minutos de donde vivo ahora) para estar con la familia, recomponerme y pensar que hacer con mi futuro.

Ha sido un año muuuuuuy duro, apartarme del mundo del tebeo y mirarlo todo a través de la ventana del Facebook no me ha gustado. Hecho de menos leer compulsivamente cómics, recomendar a mis clientes, el estrés del viernes con las novedades,  el caldillo del día a día. Ese caldillo en Barcelona no lo tuve pero en Lleida si, fue aunque en ese momento no lo supiera una de las épocas más maravillosas de mi vida. Tener mi librería, mis clientes, mis tebeos. Pero necesitaba un cambio, la experiencia con Set de Cómic había rellenado ese hueco que me faltaba en el mundo tebeil, y al ofrecerme la oportunidad de ir a Barcelona hacer cosas similares mientras informatizaba una librería y gestionaba torneos de Heroclix, pues no me lo pensé demasiado.
En mi Librería

No te lo puedes pensar demasiado, porque entonces no lo haces, así que allí nos fuimos a explorar tierras nuevas, a buscar nuestra oportunidad como los colonizadores de América. Pero cual fue mi sorpresa al llegar allí y ver que era un mundo lleno de intrigas, de odio malsano, de gente que intenta apuñalarte por la espalda, y una que es Stark de pies a cabeza pues se rebelo y decía las cosas como las sentía así que acabo con la cabeza en una pica como Ned Stark.





Pensé “siempre me queda ser librera estoy informatizando una librería puedo volver a mi zona de seguridad”. Craso error si te haces autónoma con 28 años porque no quieres aguantar a ningún jefe, once años más tarde el aguante es inexistente. Y aquello acabo mal como acaban las cosas que no empiezan bien.

No sirvo para trabajar para nadie, lo sabia con 28 años y lo se ahora con 42, forma parte de mi carácter y es algo que no puedo evitar me gustan las cosas de cierta manera, en el trabajo soy muy estricta y exigente y no todo el mundo puede aguantar mi ritmo.

En fin que en las vacaciones de Semana Santa de hace un año entre Pelenbachers (cerveza baratilla del Lidl) y risas decidimos cambiar de nuevo nuestras vidas y venir a Madrid a buscar el camino de las baldosas amarillas.Este año de baldosas amarillas es para un post aparte porque tiene mucha tela, pero hoy solo quiero hablaros de mi año sin ser librera, no de como montar y desmontar una empresa familiar en siete meses.

Y un año más tarde aquí estoy de nuevo queriendo entrar en el mundo tebeil, el miércoles quedamos con Juanjo El Rápido y le decía que hecho de menos tener una librería, el olor del papel y esas cosas, pero que a los cinco segundos y medio pienso que no puede ser que ese tiempo ya paso y hay que hacer cosas nuevas.
En el Saló de Barna este año sabré si un proyecto que llevo trabajando unos meses ve la luz, y si no me inventare otra cosa.

Tengo ganas desde aquí recomendar  tebeos como lo hacia en la librería de Lleida pero mi situación económica no es muy boyante para estar al día de las novedades pero intentare ir a Bibliotecas Públicas e ir dando mi opinión como lo hacia en Norma Lleida, si me gusta me gusta y si es basura es basura.

De todas maneras sigo gestionando la obra de Víctor Rivas y dentro de nada sacamos a la luz una nueva web súper bonita y con ¡¡¡¡tienda online!!! Y tenemos unos cuantos proyectos editoriales que  queremos hacer juntos. Y además por si no lo sabes pues me he propuesto correr una maratón este año  y público cada día mi diario de entrenos en “Esther y su maratón”.


4 comentarios:

  1. Madre mía cuanto tiempo sin saber nada de vosotros!
    Me encanta leer estos post reflexivos y sobretodo cuando yo he vivido algunos de esos momentos que explicas.

    Me alegro de saber que sigues igual de peleona y que no hay quien te pare. No cambies nunca.

    Saludetes desde Lleida!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hey Dani gracias por leerme, aquí seguimos al pie del cañón!!!!! Abrazos desde los madriles

      Eliminar